Cómo no debes comportarte con el jefe

¿Por qué a veces es tan difícil encontrar el camino hacia tu jefe? La principal dificultad es que todos somos diferentes. Alguien se molesta cuando los empleados tienen demasiada iniciativa, y al contrario, alguien no soporta a los empleados pasivos que pasan en silencio las horas que les corresponden en la oficina. ¿Cómo no convertirse en el motivo de irritación de tu jefe? ¿Cómo elegir el mejor modelo de comportamiento, dejar de temblar y palidecer al elegir las palabras para una charla privada? A pesar de que cada persona requiere un enfoque individual, hay varias reglas universales, "noes" básicos, cosas que no debes hacer aunque tengas muchas ganas de hacerlas.

Argumentando

Si no piensas perder el trabajo, será mejor que rechaces el hábito de demostrar que tienes razón siempre y en todas partes. Por supuesto, un jefe sabio no considera que su propia opinión sea la única verdadera y tiene en cuenta los consejos de los empleados. Sin embargo, no todos los jefes aceptan las críticas con gratitud. Antes de entrar en debates acalorados, piensa: ¿merece la pena? ¿Debes anunciar con orgullo que estás totalmente en desacuerdo con el punto de vista del jefe cuando tu carrera y tu salario están en juego? Respeta la opinión de tu jefe y recuerda: a veces el silencio es oro. Guardar tu opinión para ti no significa ser derrotado.

Hablar de los detalles de su vida privada

La vida privada es todo lo que ocurre fuera de tu lugar de trabajo en tu tiempo libre. Es mejor no dejar que tu jefe conozca todos los detalles de tu tiempo libre: difícilmente le interesará saber cuántas veces al día das de comer a tu gato, dónde es más barato comprar el detergente y por qué discutiste ayer con tu amigo. Deja tus problemas emocionales para tus amigos y allegados: ser excesivamente franco nunca ha hecho ningún bien a nadie.

Tratando de ser un amigo

Puedes estar "en la misma página" con tu jefe, pero es importante mantener la distancia. El jefe es siempre el jefe. Cuando un empleado intenta abiertamente convertirse en amigo del jefe y asiente descaradamente a cada una de sus palabras, ese comportamiento se percibe involuntariamente como hipocresía y búsqueda de ventajas propias. Mantén un equilibrio razonable en la comunicación: la amistad no debe borrar las fronteras entre las relaciones empresariales y las personales.

Jugando con la simpatía

Todo el mundo tiene problemas de vez en cuando: las cosas no salen como estaba previsto, algo no sucede a la primera. Sin embargo, esto no es motivo para adoptar el papel de víctima. La melancolía prolongada disminuye su productividad y, por tanto, afecta negativamente a su rendimiento general y al bienestar de la empresa. Un empleado no debe hacer que el jefe quiera ocuparse de él, así que no debes desanimarte por el primer fracaso y quejarte de las adversidades de la vida con lágrimas en los ojos. Si no estás lo suficientemente capacitado para realizar una determinada tarea, eso está en tus manos. Sólo alcanzan el éxito aquellos que van hacia su objetivo y superan sus propios miedos, dudas y falta de confianza en sí mismos. Estudia, adquiere nuevas habilidades, lee libros, comunícate con personas de éxito - y con el tiempo verás que las dificultades que surgen no son tan grandes, como parecen al principio.

Desplazamiento de la culpa

Cometer un error no es malo. Lo malo es no asumir la responsabilidad por ello. Al trasladar la culpa de tus propios fallos a otra persona, no te elevas, sino todo lo contrario, estropeas tu reputación y pierdes la confianza de tus compañeros y de tu jefe. No hay que tener miedo a los errores: todo el mundo los ha cometido. Es importante asumir lo que ha ocurrido, sacar conclusiones correctas, corregir los errores y evitar esos fallos en el futuro.

Llegar tarde

La forma más rápida de enfadar a tu jefe es llegar tarde con regularidad. Parece que no hay nada más fácil que poner el despertador 20 minutos antes y llegar a tiempo. Pero, por desgracia, tenemos que enfrentarnos a clientes, contratistas y socios comerciales que llegan tarde todos los días. El tiempo es el más preciado de todos los recursos y no atesorarlo en las modernas prisas diarias es un puro crimen. No esperes a que tu impuntualidad sea un buen negocio. Domina la gestión del tiempo y planifica tu tiempo con al menos un día de antelación.

Creer que la apariencia no es importante

No se puede causar la primera impresión dos veces. Mírate en el espejo e intenta evaluar tu reflejo de forma objetiva. ¿Firmarías un contrato de mil millones de dólares con la persona que ves? Sin duda, las cualidades personales, las actitudes, la riqueza del mundo interior, la educación, la experiencia laboral son los criterios según los cuales hay que evaluar al profesional. Pero, ¿quién trataría con una persona con ropa arrugada y anticuada, con zapatos sucios, con el pelo despeinado y la cara desencajada? No hay problema si estás lejos de las últimas tendencias de la moda: seguro que encuentras muchas ideas para crear tu propia imagen en Internet o en las páginas de las revistas de moda. Sin embargo, ten cuidado: no debes probar todos los looks de estilo a ciegas. Asegúrate de tener en cuenta las peculiaridades de tu figura y tu altura: tu tarea es ocultar las imperfecciones y resaltar tus ventajas. Si tienes miedo de parecer estúpida, elige los clásicos o acude a un estilista y creador de imagen profesional. Él o ella te ayudará a elegir varios conjuntos que puedas mezclar y que te hagan parecer moderna y con estilo. Hay que tener en cuenta que la marca de tu ropa no es tan importante como la pulcritud de tu look en general. Las mujeres tampoco deben olvidar el peinado, la manicura y el maquillaje ligero.

La capacidad de entablar un diálogo constructivo es una habilidad muy útil y necesaria tanto para los profesionales como para los empleados jóvenes que apenas empiezan su carrera. Aunque no te propongas caerle bien al jefe, es fácil mantener un ambiente agradable en la oficina: debes hacer bien tu trabajo y mantenerte neutral cuando surja un conflicto. Recuerda: tu jefe es una persona viva. Puede estar cansado, deprimido o buscar soluciones para un millón de problemas al igual que tú. Si te interesa la cooperación a largo plazo, respeta la opinión de tu jefe, mantén la calma, ten paciencia y trabaja en beneficio de la empresa.