Sarah, redactora en una agencia de marketing, acaba de regresar de una revisión de rendimiento, la tercera en las últimas cinco semanas. Hace seis semanas, su jefe obligó a todo el equipo a instalar el programa de seguimiento de empleados para poder controlar su rendimiento. Al principio, Sarah no estaba preocupada: hacía bien su trabajo y nunca había recibido quejas sobre sus textos.

However, everything changed with the installation of the software. Sarah's workload suddenly increased, and a week later, she was invited to the manager's office for a performance review. The manager was displeased by the extensive "inactivity" periods of Sarah's computer. He said that if she had time for idling at work, she would be assigned extra tasks. Sarah explained that she preferred to draft her ideas on paper before writing on her computer - that was where the inactivity periods came from. The manager was unconvinced and only recommended drafting ideas on the computer.

Las revisiones del rendimiento de Sarah se hicieron más frecuentes. Tuvo problemas con la nueva carga de trabajo y se sintió microdirigida y estresada. El sistema de control se cebó injustamente con ella, ahogando su creatividad y autonomía.

Por desgracia, casos como el de Sarah no son infrecuentes. Los detractores del software de control de empleados temen que su uso provoque problemas de privacidad, un aumento del estrés, problemas de confianza, sesgos y problemas de transparencia. Vamos a discutir si sus temores están justificados y si hay maneras de implementar el monitoreo de empleados de manera responsable y ética.

Los riesgos de una vigilancia excesiva

Muchos empresarios adoptan programas de control porque no saben cómo gestionar a sus trabajadores, sobre todo a los que trabajan a distancia. Creen que basta con instalar un programa en el ordenador de un empleado y comprobar el informe al cabo de unos días. En realidad, implantar la supervisión de los empleados requiere cierto trabajo previo, sin el cual se corre el riesgo de suscitar preocupaciones y problemas no deseados.

Protección de datos

En muchas jurisdicciones, la privacidad se protege con normativas especiales, pero rara vez cubren específicamente la vigilancia de los empleados. Como resultado, los empresarios pueden no saber qué datos pueden recopilar y durante cuánto tiempo pueden almacenarlos.

Mientras tanto, los sistemas de vigilancia recopilan una amplia gama de datos personales, como las pulsaciones del teclado, los clics del ratón, los sitios web visitados e incluso los correos electrónicos y el contenido de los mensajes. Los empleados lo consideran una invasión constante de su intimidad, sobre todo cuando los datos recopilados se utilizan más allá del propósito inicial.

Además, siempre existe el riesgo de que personas no autorizadas accedan a la información confidencial recopilada, ya sea desde dentro de la empresa o a través de filtraciones externas. Las consecuencias pueden ser terribles, desde daños a la reputación hasta usurpación de identidad.

Estrés y problemas de confianza

conducted by the American Psychological Association shows that employee monitoring significantly increases employees

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